Un Brindis para mí

Vibrar con la letra de una canción y sentir en el alma emoción profunda, sólo ocurre en contadas ocasiones, quizás porque la mayor parte del tiempo la música sólo está presente, llenándolo todo, pero rara vez se conecta y entra en sintonía con nuestro ser más íntimo.

Hace ya algún tiempo, que me encuentro ahondando en el beber de la mujer, sus razones, sus sentimientos, sus reacciones. He leído variadas notas y publicaciones realizadas en el mundo virtual y en el otro (¿será que aún existe «el otro»?). He conversado con mujeres cercanas y analizado sus respuestas. He revivido recuerdos de nuestros encuentros «Instante de Vinos» realizados en los últimos años donde mujeres, de diversas edades y culturas, han contado sus historias de vino y se han interesado por saber más de él. En todas las situaciones, ellas han demostrado transversalmente ser emotivas, e incluso algo espirituales, en su relación y aproximación al vino, lo cual me ha dado mucho para pensar y sentir, además de aprender…

Hoy me encontraba iniciando mis labores, cuando decidí escuchar música relacionada con el vino. Una de las primeros temas que apareció fue el interpretado por Soledad (Pastorutti) llamado «Un Brindis para mí» o simplemente también «Brindis». Soledad, especialmente su profunda y amplia voz, me es conocida desde hace más de una década. Mas cuando descubrí este tema interpretado por ella, realmente me sobrecogí. Su letra comunica demasiado auténticamente el sentir de una mujer,  donde el motivo para brindar puede ser tan simple, tan cotidiano, pero no por eso menos válido y poderoso…

…Tantos desiertos que crucé, tantos atajos esquivé 
tantas batallas, que pintaron mis heridas. 
Tantos incendios provoqué, tantos fracasos me probé, 
que no me explico como canto todavía. 
Y es que siempre voy detrás de lo que siento, 
cada tanto muero y aquí estoy. 

Por esos días por venir, por este Brindis para mí, 
por regalarle la intuición al alma mía. 
Porque los días se nos van, quiero cantar hasta el final 
por otra noche como ésta doy mi vida… 

Reconozco personalmente que al oirlo hoy, me emocioné hasta las lágrimas. Descubrí a fuerza de experiencia, que es uno de esos días de «conexión», pero además comprobé, que por lo menos a nosotras las mujeres, nunca nos hacen falta motivos para brindar…

¡Salud! Y les dejo el link a la sentida interpretación de Soledad…

IdV.

 

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