El tango y el Champagne

Me gusta el tango y confirmo lo que algunos piensan, que éste es sin duda un gusto adquirido.

En particular me agrada escuchar su ritmo, porque me transporta al país vecino, me lleva a oír los sonidos de su tierra, las voces de su gente, a oler los aromas de sus comidas y rememorar tantos momentos gratos vividos entre sus calles y edificios.

Es una música definitivamente melancólica, aunque de paso firme y sin pausa. Evidentemente es sensual y cálida, pero imposible es negar también, que en ella la tristeza siempre va tejida entre sus notas y silencios.

Este tango que escogí para la reseña es uno que me cautivó desde el primer momento que lo oí hace ya más de 25 años. La poesía de sus primeras líneas (escritas por Enríque Cadícamo) lo dice ralmente todo:

Rara..
como encendida
te hallé bebiendo
linda y fatal…
Bebías
y en el fragor del champán,
loca, reías por no llorar…

Es desgarrador, sin duda, pero el encontrar entre las palabras al Champagne algo de luz se atisba, como una chispa que se cuela en el dolor para dar algo de vida, o calor a un momento donde lo más lógico, sería llorar…

Les comparto aquí una versión muy especial interpretada por Adriana Varela. Ojalá la disfruten.

IdV.

 

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