El Champagne es lo único que me anima cuando me siento cansada.
A esta otrora famosa actriz francesa, poseedora de una belleza cautivadora, se le atribuye una frase más bien sencilla, cargada de ingenuidad y que seguro muchas mujeres (¡y porqué no hombres también!) pueden compartir auténticamente incluso hoy por hoy.
¿Quién no ha sentido alguna vez, que lo único que podría aligerar su momento o poner «en pausa» la desazón y el agotamiento, serían unos instantes de dicha, brillo y provocadora ensoñación?
¿Quién, que haya estado sometido a presiones y exigencias, no ha buscado sacudirse en algo la falta de energía, yendo en busca de un instante especial y motivante?
¿Quién no ha recibido agradecido una copa al arribar a una celebración o cocktail y el primer sorbo ha ido directo a llenar un rincón desanimado de nuestro corazón?
No cabe duda que el Champagne es capaz de tocarnos con su glamour, elegancia y sofisticación, no obstante cuando logra levantarnos en momentos bajos, tal como Brigitte Bardot lo señala, sentimos que más que una bebida, se trata de un muy buen amigo.
¡Salud!
IdV



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